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De vuelta de Lourdes: Testimonios que viven las bienaventuranzas en la Hospitalidad

Peregrinación a Lourdes de la Hospitalidad de Coria-Cáceres

Como cada año, la Hospitalidad Ntra. Sra. de Lourdes de la Diócesis de Coria-Cáceres realizó su peregrinación diocesana al Santuario de Lourdes (Francia), fue desde el día 30 de junio hasta el 5 de julio. "Bienaventurados los pobres" es el lema de esta peregrinación en 2019, Año Jubilar de Bernardita, vidente de la Virgen de Lourdes.

Por este motivo, las reliquias de Santa Bernardita estarán en la Diócesis de Coria-Cáceres del 27 al 29 de septiembre de este año. Y es que en 2019 se da un triple el aniversario de esta santa: los 175 años de su nacimiento, los 175 años de su bautismo y los 140 años del fallecimiento de Santa Bernardette Soubirus.

La peregrinación de la Hospitalidad de Lourdes, presidida por el obispo de Coria-Cáceres, D. Francisco Cerro, contó con la participación de más de 200 personas, entre enfermos, personas con discapacidad y voluntarios, así como peregrinos en general.

Algunos de los peregrinos nos han contado su testimonio:

VICKY, CON DISCAPACIDAD FÍSICA, RENOVADA POR LA PEREGRINACIÓN

Para Vicky Román, persona con discapacidad física, la experiencia ha sido muy bonita y destaca entre los actos, que le han gustado todos, el viacrucis y la procesión de las antorchas.

"Lo vivo mucho cuando pasamos por la gruta con la mano por la pared y se moja. Yo tengo una sensación muy bonita cuando vuelvo; me siento muy renovada.  Cada año que voy vengo mucho mas contenta.  Los voluntarios y las personas que van con nosotros, son majos lo pasamos muy bien", explica Vicky.

EXPERIENCIA DE LAURA, JOVEN VOLUNTARIA EN LOURDES

Otra de las experiencias es la Laura Porras, una joven para quien Lourdes es un lugar que te "ensancha el corazón y hace que disminuyan todos tus problemas y preocupaciones".

"Peregrinar a Lourdes es como volver a casa cuando has estado mucho tiempo lejos, como visitar el hogar de tus abuelos con la certeza de que saldrás de allí con las manos llenas. Es el espacio que la Virgen María escogió para hacerse presente, no sólo a Bernardette, sino también a todo aquel que se detenga por un instante a mirar a su alrededor, a escuchar con atención y a sentir", subraya la joven.

A su juicio, si visitar Lourdes es "siempre reconfortante, peregrinar al encuentro de Lourdes como hospitalario es la verdadera forma de dar sentido a todo lo que este maravilloso lugar ofrece; es una experiencia que inunda de amor el espíritu".

"Ser voluntaria de la Hospitalidad de Coria-Cáceres me ha dado la oportunidad de ver más allá, me ha ayudado a entender la razón por la que miles y miles de personas acuden, año tras año, a este espacio de oración".

Laura lleva ya un tiempo colaborando con la Hospitalidad y confiesa que ninguna de las peregrinaciones realizadas ha sido igual a la anterior.

"Cada peregrinación es distinta: siempre hay algo nuevo que aprender, alguien más a quien merece la pena conocer, otros abrazos y otras sonrisas para recibir y para devolver", señala.

Además, nos recuerda que el lema de este año "Bienaventurados los pobres" nos habla de que todos carecemos de algo (aunque a veces queramos negarlo). "Bernardette vivió, reconoció y abrazó la pobreza, y por ella dio las gracias y fue bienaventurada".

"También debo y deseo agradecer estos cinco días de peregrinación que han sido un regalo. A veces la vida es demasiado frenética, y el curso rápido y rutinario de los días nos convierte en autómatas, que a duras penas ven más allá de sí mismos. El tiempo en el Santuario de Lourdes ha supuesto para mí un baño de realidad, una nueva oportunidad para conocerme y reconocerme en los demás", recalca Laura.

A su juicio, como voluntaria, como hospitalaria, no es que no puedas "permitirte el lujo de regodearte en tus tribulaciones", sino que comprendes que, para ayudar, para aportar, para darte a los otros, aquéllas tienen que diluirse, pues los demás se merecen conocerte sin el peso de lo accesorio.

"No tengo palabras para describir la sensación de ser las manos, los pies, los ojos… de otros hermanos, a quiénes agradezco de todo corazón habérmelo permitido. Estos días me han servido para alimentar mi empatía y profundizar en mi fe. He conocido a personas llenas de fuerza, dignas de admiración: héroes. He creado lazos que van a perdurar; he recogido recuerdos que me reconfortarán cuando más lo necesite. Y he dejado atrás el lastre acumulado a lo largo del año. Me he "perdido", para después reencontrarme, con más fuerza pero más ligera, más agradecida y, en definitiva, más feliz".

"Por todo, y como cada año, me invade la certeza de que la Hospitalidad de Coria-Cáceres es una gran familia, y Lourdes un "lugar al que volver" siempre", concluye su testimonio.

RAÚL, SACERDOTE, LA FELICIDAD ESTÁ POR ENCIMA DEL BIENESTAR FÍSICO O PSÍQUICO

El sacerdote Raúl Hernández nos confiesa que esta peregrinación con enfermos es algo que ya forma parte de la cotidianidad de su vida.

"Este año ha sido mi decimocuarta peregrinación, y a pesar del tiempo aún se conserva en mí el frescor y la novedad de la primera vez. No sé hasta donde alcanzará mi pobre aportación como voluntario pero sí puedo hablar de lo que recibo en aquella bendita tierra que la Virgen María se dignó visitar".

Así, Raúl cuenta que "durante estos años he ido descubriendo a través de los enfermos así como del testimonio de Santa Bernardita Soubirous que el verdadero milagro de Lourdes es volver con un corazón humilde, capaz de aceptar las contrariedades de la vida, como es la enfermedad, y de descubrir que Dios está cercano precisamente en esos momentos en que parece encontrarse ausente".

"La Virgen le prometió a Bernardita la felicidad no aquí en la tierra sino en el cielo, pero la podemos anticipar si vivimos en santa humildad. Es lo que se respira en Lourdes y lo demuestra por ejemplo el testimonio de tantos enfermos que renuncian a pedir por su propia salud cuando descubren a otros que están peor que ellos".

Para este sacerdote, la peor de las enfermedades es la "amargura del corazón" y, continúa su testimonio, "he de agradecer a todos los enfermos que participan en la peregrinación de la diócesis de Coria-Cáceres el haberme ayudado a descubrir que la felicidad está por encima del bienestar físico o psíquico".

"Sus sonrisas, la alegría que manifiestan continuamente, sus ganas de vivir… me lo han demostrado. ¿Pero cuál es el secreto de su alegría? Te invito querido lector a que tú mismo lo descubras en la próxima peregrinación", señala.

MANOLO Y CANDI, UN MATRIMONIO QUE CADA AÑO VIVE UNA EXPERIENCIA "DISTINTA Y ENRIQUECEDORA"

"Comenzamos nuestro voluntariado, después de perder a nuestro PABLETE y cada día nos sentimos más felices de poder ayudar a los demás", cuentan Manolo y Candi, un matrimonio voluntario en la Hospitalidad de Lourdes cuya experiencia es cada año "distinta y enriquecedora".

A su juicio, lo importante son los "enfermos", ellos son tu motivación;  con ellos compartes, aprendes, disfrutas, ayudas. . .

"Te vienes con el cuerpo cansado, pero el corazón lleno de alegrías y paz. Es un cargar las pilas para el resto del año, llevando a nuestros familiares estas maravillosas vivencias", señala este matrimonio, que invita a los lectores a experimentar estas sensaciones que "solo viviéndolas se pueden comprender".

ANA, VOLUNTARIA RESPONSABLE: LA VIRGEN TOCA EL CORAZÓN

Ana Ollero cuenta, en su testimonio, que llevaba años queriendo ir por una promesa a la Virgen pero siempre eran "pegas las que ponía, los niños son pequeños, no conozco a nadie de la Hospitalidad, cómo tratar a los discapacitados, ¿los entenderé?…"

"Hace tres años fue mi día, la Virgen quiso ese año, el XXV aniversario de la peregrinación de la Hospitalidad de la Diócesis de Coria-Cáceres", explica.

"Llegué con una compañera de trabajo, como voluntaria, con espíritu de docilidad y respeto al prójimo. Fue rodado: el cariño de los enfermos, su sonrisa, la amistad de los hospitalarios. Sentí PAZ, la paz que se respira en LOURDES", comenta Ana.

Este año ha estado acompañada por una de sus hermanas ( que viene contenta, señala) y además, ha abordado un "nuevo reto". "Me tocó la organización del comedor y gracias a los responsables que me arroparon y enseñaron pude controlarlo", desvela.

"Superé todos los miedos que llevaba antes de ir a LOURDES y ahora ya soy VOLUNTARIA. La Virgen toca el corazón", concluye Ana.

EXPERIENCIA DEL DELEGADO DE PASTORAL DE LA SALUD, JUAN CARLOS MORO

Para el delegado diocesano de la Pastoral de la Salud, Juan Carlos Moro, participar este año en la peregrinación le ha supuesto una experiencia de "feliz convivencia y de encuentro con la gracia a través de nuestra Madre".

"He visto cómo se hace vivo esa atención preferencial a los enfermos y discapacitados que nos propone nuestra Iglesia. A la vez que se sienten siempre acompañados, ocupan los primeros puestos en todos los eventos religiosos; y comparten  las alegrías, bromas o enfados con los jóvenes, algunos adolescentes y adultos que forman la Hospitalidad, en un ambiente de gran fraternidad. Qué bueno sería vivir esto en nuestras parroquias", señala Juan Carlos.

A su juicio, cuando se reúnen personas de tantos países en la eucaristía o rezando el rosario cada uno en su idioma, "entendemos el significado real de lo que es la catolicidad (universalidad) de nuestra fe. Hablamos a Dios y a María con idiomas diferentes, pero con un mismo lenguaje en el corazón".

Así, destaca el "encuentro personal que cada uno experimentamos con nuestra Madre del Cielo, de manera muy especial, en  la gruta de las apariciones o en las piscinas".

"Como creyente me emociona poder tocar con mis manos el lugar de las apariciones de María en cuerpo glorioso.  Porque se reafirma mi fe en la Resurrección y en el Cielo, ya que María, una criatura humana como nosotros, ha realizado ese camino hacia la gloria al que todos estamos invitados  con ayuda de la gracia divina. Y como enfermo he encontrado una sanación interior, una paz y alegría, que me permite vivir mi enfermedad con buena salud espiritual. Pudiendo dar cada día gracias a Dios por el don de la vida y ofrecerla, como nos enseña santa Bernardita", subraya.

El delegado de Pastoral de la Salud concluye sus palabras mencionando la "gran belleza" del entorno donde está ubicado el santuario, otro "regalo de la misericordia de Dios" y algo más por lo que anima a vivir el próximo año esta experiencia de comunión y de gracia.

LA PEREGRINACIÓN DE HELENA HISADO, UN SUEÑO CUMPLIDO

Para Helena Hisado, esta peregrinación ha sido el "cumplimiento de un sueño, ya que llevaba mucho tiempo queriendo colaborar como voluntaria".

"Nunca encontraba el momento oportuno y, cosas de la vida, la enfermedad lo ha hecho posible. Aunque más bien ha sido la Virgen lo que ha puesto todo de su mano y, aunque enferma, he visto cumplido mi deseo mucho mejor de lo que esperaba", cuenta.

"Esperaba que me diera fuerzas para ir a verla a su casa. Llegar a la gruta y poder tocar la roca y el agua bendita es algo que no se puede explicar fácilmente. También es algo más fácil de vivir que de explicar las miles de personas de diferentes países y culturas participando, todos juntos, en los actos religiosos con tanta fe, gozo y la esperanza de los que se confían a Cristo y a su Madre buena", relata Helena.

Para esta joven, Lourdes es un lugar “tocado”, y la paz que se siente allí, no es para explicarla, sino para vivirla.

Su testimonio continúa dando gracias "a Dios por esta peregrinación llena de espiritualidad y emociones, por la gente maravillosa que el Señor ha puesto en mi camino. Personas que, sin conocernos de nada, compartir su vida, se ponen al servicio de los demás y que con su cariño, atenciones, disponibilidad y generosidad te hacen sentir el calor del hogar de la Virgen María.

A todas estas personas les ofrezco estas líneas con mi agradecimiento y cariño para siempre.

Por último, en estos días he aprendido que no debemos instalarnos en la queja, ni en la pobreza de uno mismo, sino que por el contrario hay que ofrecerlo todo al Señor; nuestra enfermedad, miserios o problemas, para que Él nos ayude a ser más fuertes cada día y a tener presente que, gracias a Él, otras personas como tú siguen andando.

Peregrinar a Lourdes con la Hospitalidad de Coria-Cáceres es para mí un sueño cumplido que pongo ahora en las manos de la Virgen con la esperanza de que, con la gracia de Dios, lo pueda repetir más años", concluye.

Escrita el día: 16-07-2019 por Pastoral de la Salud

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