El Ordinariato se establece como una jurisdicción personal, dependiente de la Santa Sede. Mons. Osoro, además del gobierno pastoral de la diócesis de Madrid, asume con este nombramiento una misión pastoral de ámbito interdiocesano, ya que se extiende a todos los fieles de rito oriental que residen en España. Hasta ahora, los católicos de rito oriental mantenían relación con la iglesia local del sitio en el que residen, confiados al obispo diocesano.

La Santa Sede erige el ordinariato al considerar que la presencia de católicos orientales se ha genelizado a nivel nacional, con el fin de mejorar su atención religiosa y pastoral. También hay ordinariatos de rito oriental en Brasil, Francia, Austria, Argentina o Polonia. La sede suele esteblecerse en la capital del país.

La Conferencia Episcopal Española cuenta con un departamento de atención pastoral a los católicos orientales y en la LXXXI Asamblea Plenaria (17-21 de noviembre de 2003) se aprobó el documento, “Orientaciones para la atención pastoral de los católicos orientales en España”.